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Consecuencias Del Síndrome De Alienación Parental

 

El proceso de inculcación maliciosa (Bouza & Pedrosa, 2008) ejercido por el obstructor de vínculo es un caldo de cultivo que favorece la formación de un abanico de patologías en las víctimas que lo padecen, los que varían dependiendo de cada persona, tal como ocurre en otros tipos de maltrato. En este mismo sentido, Bolaños (2004), Real y Novo (2001) establecen que los procesos psicológicos varían de persona a persona.
No obstante, un acercamiento en torno al tema, nos puede llevar a reflexionar acerca de los daños que se producen cuando un progenitor o familiar impide el contacto en forma perversa de un hijo con uno de sus padres.

En el proceso de obstrucción del vínculo, el progenitor alienador comienza ha introducir en la mente del niño una serie de acusaciones injuriosas en contra del otro padre, que en forma progresiva comienza a plasmarse en la mente del(os) hijo (s). Esta incubadora de odio no solo daña las relaciones con uno de sus progenitores, sino que moldea la forma en que esa persona se relacionará en el futuro .

El quehacer de todo ser humano con su medio ambiente, se funda principalmente en una cadena de interacciones la cual pasa a ser parte de la vida cotidiana: nos relacionamos con nuestra pareja, compartimos en pareja, con amigos, con jefes, con subalternos, etc. Por tanto, si un niño ha recibido desde pequeño un modelo de relaciones disfuncionales, difícilmente contará en el futuro con un repertorio conductual adaptativo para relacionarse durante su vida.

Recuerdo a una madre que incitaba al hijo a que espiara al padre, sacara fotos, mirara cuentas, lo explotara económicamente, etc. , erosionando con ello la relación entre ese chico y su padre, entregándole con ello un modelo de conductas psicopáticas como alternativas de acción, alentando al menor a traicionar, mentir y en ocasiones a robar a uno de los miembros mas importantes de su familia.

¿Se imaginan cómo podría sentirse un adolescente o un niño “traicionando“ a su progenitor de esa manera? Seguramente ese chico o adolescente sufrirá, como efectos inmediatos, ciertas alteraciones psicofisiológicas: le costará conciliar el sueño, ya que seguramente su mente se verá asaltada de rumiaciones de culpa; puede sufrir pesadillas, producto de la angustia producida por la situación; su sueño se verá alterado por sus preocupaciones, etc. Y al día siguiente, seguirá ese círculo de antagonismos, los cuales producirán en él los mas diversos sentimientos de carácter disfóricos, y probablemente será un futuro candidato a enfermedades de diversa índole, dado lo repetitiva de las situaciones a las que el(os) descendiente(s) es expuesto(s), es decir, a un ambiente en donde opera una campaña de injurias y desprestigios contra uno de los progenitores a los que ve obligado a rechazar.

Una de las principales tareas que deben realizar los progenitores con sus respectivo(s )hijo(s), es la de educarlos; de enseñarles y de intentar que sean personas con valores, respetuosas, instruidas, etc.

En su origen, la palabra educar procede del latín educare, «conducir», «dirigir», «guiar», «orientar». Se encuentra emparentada con ducere, «conducir», y educere, «extraer fuera». Entonces podríamos plantear que educar es conducir y dirigir hacia un ideal o de extraer las perfecciones que están virtualmente en la naturaleza humana. Esto implica ejercitar y perfeccionar, es decir, desarrollar las facultades intelectuales y morales de una persona a través de los buenos usos de costumbres, de la moral y de cortesía.

De aquí surge otra pregunta central: Este ascendiente obstructor ¿Se encuentra realmente educando a ese hijo? No basta sólo con enviarlo al colegio, enseñarle a comportarse y a responder de manera cortés, sino que también se debe transmitir al niño modelos que trabajen emparentados en la misma dirección de la formación que se está intentando enseñar, de lo contrario, su proceso de aprendizaje se inserta dentro de un escenario contradictorio, dentro del cual el ambiente inmediato en el que se desenvuelva la mayor parte del tiempo le entrega maneras deficitarias de conducirse, formas pervertidas y muy desadaptadas de actuar, de manera sistemática y repetitiva durante gran parte de su desarrollo y crecimiento. Lo opuesto a la educación en su sentido filosófico.

De este modo, nos encontramos con un chico que se está educando en el odio, en la ira, lo cual necesariamente generará frustración y agresión; sentimientos que se guardarán dentro de sí, listos para su ebullición en cualquier situación de vida.

Como sabemos, la inculcación maliciosa efectuada durante el proceso de alienación parental genera una animosidad hacia una de las personas más importantes en el desarrollo y crecimiento de ese hijo, figura que de uno u otro modo ejerce un rol de escudo emocional, al ser una fuente de afectos y gratificaciones y de la cual se le priva al desmembrar a ese progenitor en la vida diaria del chico, y de paso, también se le priva de compartir con sus abuelos, tíos y primos.

Si el(os) hijo(s) y su progenitor son del mismo sexo, se le despoja de un relevante proceso que se desarrolla en esta interacción: la tipificación sexual. Es decir, del desarrollo y aprendizaje de aquellas conductas que se esperan en un individuo de acuerdo a su sexo. Y, al ser esta la primera relación significativa en donde observa, incorpora y aprende una serie de formas de comportarse de acuerdo al género, actúa como un agente principal al operar en los primeros años de vida imprimiendo conductas en el infante.

Esto quiere decir, que a ese descendiente se le impide el acceso al aprendizaje de conductas propias de su sexo que se adquieren principalmente a través de la observación de ese progenitor, basado en una relación de cariño. El niño imita y aprende de sus figuras de afecto. En el caso del sexo opuesto, se le priva a la niña de experimentar y ensayar formas alternativas de actuar con el sexo opuesto que despliega en esa única relación y de aprender formas complementarias de conducirse .

Una pregunta que nos podría llevar a reflexionar y ahondar aún mas acerca de las graves secuelas producidas por el SAP: ¿Qué niño querrá ejercer un rol de hombre cuando la imagen de padre que se le ha instalado en forma superficial es nefasta? ¿Qué niña respetará a un hombre o mujer cuando posee estas imágenes de sus antecesores?

En este tipo de subordinación a la que es sometido el menor, se le condicionan conceptos, se limita su libertad y autonomía; como también se le altera el derecho a tomar sus propias decisiones, alimentando con ello la dependencia y la sumisión.

De este modo se crean las condiciones necesarias y suficientes para que esa criatura no sea capaz de desarrollar un proceso de identidad, minando con ello su capacidad de liderar; de elección, de independencia y de generarse autonomía. Esto, obviamente va erosionando progresivamente su autoestima y sentimientos de valía.

El desarrollo de la identidad en una persona es un proceso esencial, toda vez que es la base fundamental para el desarrollo de una personalidad integrada, y si este ha sufrido alguna alteración en el curso de su desarrollo, lo mas probable es que nos encontremos con perturbaciones posteriores .

Otra dimensión que aparece dañada, dice relación con los vínculos entre el niño y ambos padres. En cuanto a la relación con el padre obstructor, se comienza a crear un proceso de dependencia y sometimiento en donde se coloca constantemente en juego la lealtad. Lo que implica que debe rechazar y denigrar al progenitor alienado, a objeto de demostrar al otro padre o madre una alineación con él, ya que ese cariño se encuentra condicionado.

A la base nos encontramos con una dependencia emocional y un temor al abandono, ya que anteriormente ha comprobado que se encuentra en una relación condicional, lo que produce una sensación de inseguridad .

En cuanto a la relación con el padre alejado, se va creando en forma progresiva un distanciamiento teñido de odio y rencor provenientes del hijo; y de sorpresa y estupor de parte del padre obstruido, el cual no logra comprender lo que esta sucediendo al interior de la mente de su descendiente. Se establece una relación condicionada muchas veces a la explotación económica , al maltrato y a la denigración, lo que en el futuro coloca al alienado en un lugar inferior por lo que se le imposibilita enseñar y educar a su hijo. Esto puede llevar a que más tarde, de adolescente, ese chico pueda ir contra el progenitor alienador y optar por el progenitor alejado, cuando se encuentre en desacuerdo con las pautas de crianza entregadas.

Si hay falsas acusaciones de abuso sexual, como en aquellos casos mas graves de SAP este aspecto estará rondando como un fantasma en la relación entre ellos. ¿ Qué padre se atreverá en el futuro a abrazar y besar a su niño(a) en forma espontánea sabiendo que hubo una acusación de una posible transgresión de su parte en la esfera corporal de su hijo? ¿Ese niño(a) podrá algún día mantener una intimidad sincera con ese progenitor sin que esto se encuentre interfiriendo en la dinámica entre ambos? Esto nos plantea varias interrogantes para futuras investigaciones.

También se pueden desarrollar miedos y fobias. En el caso de las fobias escolares, el temor se encuentra ligado a lo anteriormente señalado, en referencia al desasosiego frente al posible abandono del otro progenitor, ya que esa relación no le entregó la confianza necesaria.

En general, estos niños crecen con un temor al futuro, ya que perciben que el amor se encuentra condicionado a ciertos aspectos, por lo que necesitan estar comprobando constantemente que son queridos por su medio, con la consecuente preocupación de lo que sucederá con ellos si este progenitor con el cual han desarrollado tal nivel de dependencia desaparece o muere. (Lowenstein, 2002).

Los trastornos en la alimentación, tal como la anorexia nerviosa, la obesidad y la bulimia, es otra consecuencia que podría generar este sutil tipo de maltrato psicológico, los que pueden aparecer multicausados tanto por factores hereditarios (si existen) como por la ansiedad e inseguridad que este genera en ellos.

También se pueden llegar a desarrollar comportamientos obsesivo - compulsivos, como un modo de mantener la seguridad de su ambiente, el cual le tambalea constantemente, ya que son chicos dominados por sentimientos de temor, angustia, depresión u otros .

Ahora bien, producto de la imperiosa necesidad que posee el hijo de escapar de la situación de abuso en la cual se encuentra inmerso o de sus experiencias de vida latentes, pueden acudir al uso de sustancias tóxicas o drogas como una manera de autogenerarse una realidad paralela ficticia opuesta a la que vivencian, pudiendo incluso llegar al desarrollo de conductas de automutilación, pudiendo cometer hasta el suicidio.

Ahora bien, tal como se planteó al inicio, a esto(s) niño(s), se le entregaron modelos disruptivos de relación, por lo que tenderán a repetir estos mismo patrones . Estos chicos pueden, producto de aprendizajes previos, emitir conductas agresivas con frecuentes descontroles de impulsos; gatillando problemas relacionales en su medio escolar, en su vecindario , con sus parejas, con figuras de autoridad , con subalternos, con hijos, u otros.

Y no dejando de ser altamente relevante, estos niños, ya de adultos, tenderán a repetir los modelos entregados durante su crecimiento, pudiendo transmitir a sus propios hijos, formas parecidas de interacción, basadas en el chantaje emocional; el temor al abandono y posiblemente; una vez separados de sus respectivas parejas, serán futuros miembros generadores de un SAP, lo que se puede ir transmitiendo de generación en generación, casi en una especie de contagio psicológico, que producto del aumento creciente de separaciones y/o divorcios puede ir incrementando si nosotros los profesionales dedicados al tema, permitimos que este maltrato siga ocurriendo.





Verónica Andrea Gómez Ramírez
Psicólogo Forense
Perito Judicial
Magíster© en Intervención psicojuridica y Forense
Directora del Instituto Chileno de Peritaje psicológico (ICHPP)


Para cualquier información enviar sus consultas a :
vgoram@gmail.com
info@conferenciasap.cl






BIBLIOGRAFÍA

Bautista C.L. (2006) “Síndrome de Alienación Parental (PAS) Efectos psicofisiológicos y sociales - La violencia judicial” Boletín Electrónico Psicología Jurídica Org. Noviembre – Diciembre ISSN 1692-0759.

Bouza JM & Pedrosa DS.( 2008) “(SAP) Síndrome de Alienación Parental .Proceso de obstrucción del vínculo entre los hijos y uno de sus progenitores” Editorial García Alonso, Bs Aires, Argentina.

Bolaños, I. (2001). “Estudio descriptivo del Síndrome de Alienación Parental”. Junta de Castilla y León: Guía de Intervención en los Puntos de Encuentro de Castilla y León.

Gardner, R. (2001). American Journal of Forensic Psychology, 19 (2).

Lowenstein, L (2002) “Problems suffered by Children due to the effects of Parental Alienation Syndrome” Justice of the Peace, Vol.166 No. 24, 2002, p 464-466.

Real, S., Novo, H. (2001). “Guía informativa. Ruptura de parella, non de familia”. De Xustiza, Interior e relaciones. Santiago de Compostela.

Segura, C., Gil, M. & Sepúlveda, M, (2006). “El síndrome de alineación parental: una forma de maltrato infantil.” Cuad. Med. Forense, 12(43-44): 117-128.


 

 

 

 

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